CHILATOLE DE HOY: la revocación de mandato

No voy a dar cifras porque ni las tengo, ni creo que sean necesarias. Es obvio que la consulta para la revocación de mandato va a ser un gasto millonario, no sé si igual de costosa que una elección, pero la lógica así lo indica.


Y aunque en la teoría me parece una estupenda idea, en la práctica preferiría un sistema parecido al gringo: periodos de cuatro años con posibilidad a reelección. Tiene el mismo sentido y es más barato.


¿Qué pasa si la gente vota por que se vaya?; ¿en realidad se va a ir?; habría que convocar a otras elecciones y al millonario gasto que eso implica.


Sería más sencillo una reelección cada seis años, porque sí, hay que asumir lo que ya todos hemos admitido en México, en seis años no se arregla nada y cada periodo se comienza casi desde cero. Cosa que se ha agudizado más desde que conocemos la alternancia. Creo que una década apenas bastaría para ver los frutos de un proyecto… pues dejémoslo en 12 años.


Déjeme poner el ejemplo de Orizaba. Una ciudad en la que viví y pude ver de primera mano lo que la continuidad hace en un pueblo enclavado y olvidado en las montañas.


Juan Manuel Diez Francos llegó al poder en el 2008 y sigue ahí. Aunque fue sucedido en un primer periodo por Hugo Chahín Maluly en el 2011 y por Igor Rojí en el 2018, en ambos casos se trató de sus delfines. Es más, Rojí ganó la elección prometiendo dar continuidad al proyecto de Juan Manuel; y aunque tanto él como Chahín aportaron su visión, todos saben y nadie duda que el timón siempre ha sido Diez Francos.


Su permanencia en el poder ha hecho que sus simpatizantes y detractores le apoden El Emperador, unos con mejores ánimos que otros, pero todos han tenido que reconocer que Juan Manuel X, en 14 años y los que le falten, ha transformado los 28 kilómetros cuadrados que conforman a Orizaba.


Ahora hagámoslo a nivel nacional, pero hagámoslo bien. Una consulta de revocación mandato, aunque suena bien, en un periodo tan corto no puede ser más que una ocurrencia; una oportunidad más para demostrar a sus enemigos que es intocable; otro manotazo de autoridad; y un gasto superfluo que no aporta nada a la continuidad de su proyecto. Vayamos directo a la reelección. En realidad, seis años es poco para ver resultados, pero suficiente como para hartar al pueblo.


*David Fernández, periodista & asesor financiero.

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